Actitudes de vida sanas
En la salud mental intervienen muchos factores. No todos son conocidos ni susceptibles de tratamiento.
Dentro de los factores cuyo tratamiento está a nuestro alcance están las actitudes de vida de la persona.
Dentro de unas actitudes más sanas tenemos: Tener el objetivo de vida de hacer lo máximo por el bien común (*) con nuestra vida, nuestros talentos, nuestras cualidades y nuestras limitaciones.
Cualquier objetivo parcial, hacia la familia, grupo o país, tiene que estar englobado en el anterior y nunca sobreponerse a él dado que si nos encaminamos a objetivos parciales sin tener un objetivo mayor que abarque, al menos como horizonte, a todo el mundo, inevitablemente nos encaminaremos a bienes superficiales, generalmente a la satisfacción de intereses particulares, pero no al bien auténtico de las personas objeto de nuestra atención.
El objetivo de hacer lo máximo por el bien común no se hace sin el esfuerzo de sobreponerse a los propios intereses particulares. Cuando alguien vence la dificultad inicial y da algún paso en este sentido ve realmente que es eficaz para todos y realmente llega a ver que otra cosa no tiene sentido. El camino interesado es todo lo contrario, parece muy fácil, pero luego pasa su dolorosa factura.
Hay que partir de reconocer los múltiples intereses particulares de los que está llena la mente y son comunes a todo ser humano en sus múltiples modalidades. Es fundamental el reconocerlos para poder sobreponerse a ellos y depurar así cada día más la intención. Si no se reconocen, uno está en riesgo de dejarse llevar por ellos sin darse cuenta.
Si una persona pone su seguridad en lo único que depende de ella misma que es hacer lo máximo por el bien común con lo que tiene, vive segura y de la forma más plenamente humana y feliz dentro de lo posible. Con este enfoque cualquier circunstancia que le pudiera surgir alrededor la vería de otra forma ya que el objetivo ya no serían sus intereses superficiales sino que sería hacer lo máximo por el mundo y ser lo más persona posible. Curiosamente esto no aleja, sino todo lo contrario, a tener las necesidades materiales humanas cubiertas, y además de la mejor manera, ya que como dice Jesucristo: "Buscad primero el Reino de Dios y Su Justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura" (Mateo 6,33).
"Todo el que es de la verdad, escucha Mi Voz" (Juan 18,37).
MÉTODO DE RELAJACIÓN SENCILLO
Sentado o tumbado, con los ojos cerrados, cuenta mentalmente de 100 hasta 0. (Así: 100, 99,98, ...). En este estado de relajación puedes quedarte el tiempo que quieras. Si quieres puedes pensar en algo que te preocupe y que quieras resolver, atendiendo a lo siguiente:
-Centra tu mente en lo que tú puedes aportar en la resolución de ese asunto. No te distraigas en preocupaciones inútiles del tipo qué dirá o hará tal persona o qué ocurrirá, todo lo cual no depende de ti.
-A lo hora de resolver un asunto: te guiará mejor el pensar en el bien (no la mera complacencia) de todos los implicados, sin excluir a nadie. Para pensar esto puedes utilizar tu voluntad aunque tu primera reacción sea tener hostilidad a alguien. Piensa que el amor es relajante, e incluso aumenta la inmunidad, y el odio y la hostilidad causan tensión y son auténtico veneno para el organismo y para la vida. (A hacer todo esto, se puede aprender: ver actitudes saludables)
Para terminar la relajación: cuenta mentalmente de 1 a 5 y abre los ojos.
Este método de relajación también sirve para conciliar el sueño.
http://actitudessaludables.blogspot.com/